lundi 21 novembre 2011

Mayoría absoluta

Bueno pues ya está ¿no? La “derecha de toda la vida” gobierna con mayoría absoluta y todo arreglado.
Pues nada, a esperar y confiar. Seamos positivos, miremos el futuro con confianza, bla, bla, bla.
No está de más, por si acaso, descargarse el programa electoral del PP antes de que lo quiten de su web, que igual no lo quitan oiga usted, pero nunca se sabe. No se preocupen que yo ya lo he hecho.En general es bastante ambiguo y poco preciso, por lo que será difícil presentar reclamaciones, pero tiene algún detalle que otro susceptible de una sencilla comprobación de cumplimiento.

De entrada me gustaría centrarme en lo fundamental:
  • “La maternidad debe estar protegida y apoyada. Promoveremos una ley de protección de la maternidad con medidas de apoyo a las mujeres embarazadas, especialmente a las que se encuentran en situaciones de dificultad. Impulsaremos redes de apoyo a la maternidad. Cambiaremos el modelo de la actual regulación sobre el aborto para reforzar la protección del derecho a la vida, así como de las menores.”
Por supuesto que no habla de abolición estricta y absoluta de cualquier ley que permita, en la circunstancia que sea, el abominable crimen de matar a un ser humano en el vientre de su propia madre, que sería lo normal en una sociedad civilizada y que es ineludible para un católico, pero aún así conviene estar atentos a las medidas descritas en su programa, si es que finalmente llega a promoverse alguna.
“Reforzar la protección del derecho a la vida” es una frase que me produce bastante repugnancia, por su tibieza y ambigüedad. El derecho a la vida, en especial el derecho a la vida del ser humano más vulnerable que existe, hay que defenderlo a ultranza, sin fisuras ni condiciones, no “reforzar su protección”. Atentos a los “movimientos pro-vida” ahora que gobiernan “los nuestros”.
Ardo en deseos de leer, letra pequeña incluida, los pormenores de esa “ley de protección de la maternidad” y el nuevo “modelo de regulación sobre el aborto”.
Finalmente les traigo otros fragmentos interesantes, aunque hay más, referentes al elemento fundamental de la sociedad, la familia:
  • “Prestaremos una especial protección a los no nacidos y a la infancia. Proporcionaremos también una atención específica a las mujeres durante su embarazo y en el cuidado de sus hijos menores.”
  • “Aprobaremos un plan integral de apoyo a las familias, dirigido fundamentalmente a promover las medidas que faciliten la compatibilización de la vida profesional y familiar.”
  • “Elevaremos los mínimos familiares en el IRPF adaptándolos mejor a las circunstancias de los contribuyentes, especialmente en relación con las familias numerosas.”
Yo soy padre de una familia numerosa, y mi santa esposa se ve obligada a simultanear sus sagradas tareas como madre y esposa, que desempeña de un modo que cabría calificar de milagroso, con una actividad económica remunerada fuera del hogar, ya que aquí el Marqués de Montauran, aparte del título, que además es imaginario, no dispone de fortuna digna de mención.
Así que los apoyos a las familias en general y a las numerosas en particular, ya se los iré contando. Y no tolero excusas, que si tienen mayoría absoluta pueden hacer lo que les venga en gana, ¿no?

jeudi 17 novembre 2011

Un carlista a tres días de las elecciones

Si mis convicciones, que no son otras que las contenidas en el credo de la Iglesia Católica, son inmutables, pese a quien pese, desde que “el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”, hasta que “de nuevo venga con Gloria para juzgar a los vivos y a los muertos”, el que el próximo domingo se celebren elecciones generales en lo que queda de España no las modifica un ápice.

Y las circunstancias económicas terribles que sufrimos, no más terribles que la degradación moral sin límites que nos rodea, no sólo no me mueven a adaptar mis posiciones frente al mundo, sino más bien reafirman mis posturas.

No paro de recibir, aún con más vehemencia que en anteriores ocasiones, intentos de convencerme, hablemos en plata, para que vote y aconseje votar al Partido Popular.

No reproduciré aquí sus argumentos, de sobra conocidos.

El tradicionalismo, el carlismo, no ha sido ni será nunca un “partido”. Es y será una comunión, a imagen de la Comunión de los Santos, si me permite la bienintencionada falta de respeto.

Aquel juramento tradicional aragonés del “Nos, que valemos tanto como Vos, que no valéis más que Nos y que juntos podemos más que Vos” y el “Rex eris si recte facias; si non facias non eris” de San Isidoro de Sevilla, constituyen la legitimidad de nuestros príncipes. Porque nuestra comunión no es gregarismo ni obediencia ciega, es convencimiento profundo y personal.

En el órgano digital oficial de la Comunión Tradicionalista, en el que he tenido el inmenso placer de leer los impagables e inspirados discursos de Don José de Armas Díaz y de Don José Miguel Gambra Gutiérrez en la reciente cena de Cristo Rey, la Secretaría Política de SAR Don Sixto Enrique de Borbón ha publicado sus directrices frente a la farsa electoral de este fin de semana.

No cabe sino compartir de corazón con el Abanderado de la Tradición que no existe otra opción que la abstención, ninguna otra, y que como puede leerse también en el artículo sobre el abstencionismo militante de su órgano digital oficial, http://www.carlismo.es/ , jamás hemos apoyado ni apoyaremos a partido alguno que no defendiera los principios básicos de la multisecular doctrina social de la Iglesia.

Añadiría, si se me permite, la opción de acudir a misa, ya que es domingo, a poco frío que haga, y es noviembre, empleando la boina roja como prenda de abrigo para la cabeza y procurando emplear un itinerario que casualmente pase por la puerta del colegio electoral. Complementariamente no debe descartarse, ya que el domingo es 20 de noviembre, un brazalete negro en conmemoración de la muerte del Caudillo de España, bajo cuyas invictas y limpias banderas combatieron nuestros requetés en la Cruzada de Liberación Nacional de 1936.

Lo que no alcanzo a comprender es el apoyo a Josep Anglada i Rius y su “Plataforma per Catalunya”. Lo siento pero no puedo compartirlo. Y sinceramente prefiero ignorar cualquier explicación de las que me vienen a la mente, ya que me precio de haber estudiado a fondo la historia secular de nuestra Patria, y de conocer la más reciente, en algunos casos como testigo directo desde posiciones privilegiadas de observación.

Respecto a la Comunión Tradicionalista Carlista, frustrados sus esfuerzos por obtener al menos una coalición de mínimos que plantase cara a la dictadura del partido único —de hecho— formado por PP, PSOE, IU y nacionalistas, como bien dice el hijo de nuestro añorado Rey Javier, únicamente un humildísimo apunte: El gran esfuerzo que no puede demorarse más es acabar con el escándalo de dos “comuniones”.

Termino por todo ello expresando mi completa comunión con las palabras de Don José Miguel Gambra Gutiérrez, hijo del gran Don Rafael Gambra Ciudad, “…en este mundo sobre el cual parecen cernirse todos los conflictos a la vez, internos y externos, políticos, sociales, económicos y religiosos, no cabe esperar nada de ideologías fabricadas para resolver tal o cual clase de enfrentamiento. ¿No será eso signo de que se acerca la hora del renacimiento de nuestro ideario, compendio de la sabiduría occidental que se ha enfrentado a toda clase de experiencias y dificultades y no sólo a una clase específica de problemas?”

Ayer, hoy y siempre, Dios, Patria, Fueros, Rey.

mardi 8 novembre 2011

Mariconadas las mínimas

Ha muerto Joe Frazier, el primero que logró que hacer besar la lona a Cassius Clay, que se hacía llamar Muhammad Ali. Dios lo tenga en su gloria, y a mí me viene al pelo para contarles una pequeña anécdota.

Hace unos días estaba merendando con mi mujer y mis hijos en un bar cuando, a un par de mesas de la que ocupábamos, se sentó el deportista español con más títulos del mundo después de Ángel Nieto. ¿Rafa Nadal? No señora ¿Fernando Alonso? ¡Anda ya! Pues no caigo. No me extraña, se trataba de Javier Castillejo ¿Cómo dice? Javier Castillejo, el “lince de Parla”. ¿No les suena? No, claro que no.

Y sin embargo se trata del campeón de España welter de 1990 y 1991, el campeón Mundo Hispano WBC superwelter de 1992 y 1993, el campeón de Europa (EBU) superwelter de 1994, 1995 y 1996, el campeón Mundo Hispano WBC de 1996, el campeón de España superwelter de 1997, el campeón de Europa (EBU) superwelter de 1998, el campeón del mundo WBC superwelter de 1999, 2000 y 2001, el campeón EBU-UE mediano de 2002, el campeón del mundo interino WBC superwelter de 2002 y 2003 y el campeón del mundo WBA mediano de 2006 y 2007. Casi nada, como suele decirse.

Pero claro, en esta sociedad “amariconada” a pasos agigantados, dónde está mal visto arrearle un buen mamporro, por ejemplo, a un maleducado que ofende a una dama ¡qué machista por Dios! en una sociedad como ésta, el boxeo y la tauromaquia, a la que casualmente es muy aficionado Don Javier Castillejo, son de lo más inadecuado. Como él mismo dijo en una ocasión, los que opinan que el boxeo o las corridas de toros son espectáculos violentos, no deben de haber acudido nunca al campo en un Real Madrid – Fútbol Club Barcelona. Y que conste que a mí me gusta el balompié.

Y además tenemos, tienen más bien, el descaro de concederle el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes a Fernando Alonso, cuyos muy respetables dos campeonatos del mundo de fórmula 1 en 2005 y 2006 (que sólo tenía uno cuando le dieron el premio), un subcampeonato en 2010 y un tercer puesto en 2007, no pueden compararse al palmarés que ya he citado del boxeador español más laureado de todos los tiempos, que ganó 62 de sus 71 combates, 43 de ellos por K.O.

Pero claro, ni se casó con una folclórica, ni ha consumido nunca sustancias prohibidas, ni ha cometido jamás delito alguno. Así cómo quiere que se le reconozca en España, por mucho que se haya proclamado ocho veces campeón del mundo en dos categorías distintas, seis veces campeón de Europa y tres de España, y como he dicho, sólo el motociclista Ángel Nieto le supere en títulos internacionales.

Su último combate, el 4 de abril de 2009, no lo retransmitió ninguna cadena de televisión. Finalmente se le concedió la Real Orden del Mérito Deportivo en la categoría de Medalla de Oro, en un acto en el que se concedían además una Gran Cruz, dos Placas de Oro, 29 Medallas de Oro como la de Javier Castillejo, dos Placas de Plata y 47 Medallas de Plata, 18 Placas de Bronce y 89 Medallas de Bronce. El acto fue presidido por el actual jefe del estado que ¡vaya por Dios! por problemas protocolo no pudo estrecharle la mano al “lince de Parla”.

Nosotros sí nos acercamos a saludarle y a pedirle un autógrafo, y nos atendió con una cortesía y amabilidad de las que ya no se ven por el mundo. Y al marcharnos le dedicamos un ¡adiós Lince! que fue nuestra humilde compensación por todos los honores merecidos y negados. ¡Qué gran verdad es que el mérito de las honras no está en tenerlas si no en aspirar a merecerlas!

lundi 7 novembre 2011

¿Debate?

No es que me importe un pimiento el que esta noche la televisión emita un programa en el que piden el voto los candidatos a presidente del gobierno de los dos partidos que se reparten de modo alternativo poltronas y prebendas al estilo de Cánovas y Sagasta. Y que nadie interprete que me gustaría que el debate fuera a tres o a cuatro, porque eso no cambiaría mi percepción en lo más mínimo.

De hecho, si le concediese la más mínima relevancia, habría escrito estas reflexiones ayer, a fin de aclararme las ideas antes del magno acontecimiento, o bien mañana, al estilo de los sesudos analistas que sacan conclusiones absurdas a toro pasado.

Debate, lo que se dice debate, como siempre no habrá ninguno. Cada cual representará su papel y declamará su monólogo lo mejor que pueda, sin que le importe o le haga variar un ápice sus intervenciones lo que diga el otro. “Usted pregunte lo que quiera que yo contestaré lo que me de la gana”, es la máxima de toda entrevista o debate “político” en nuestros días.

Sólo me gustaría compartir un par de reflexiones tontas, de esas que nos hacemos los tipos raros como usted y como yo.

Cuando una persona mínimamente inteligente, como es el caso de la mayoría de la población española al tratar sus asuntos personales, que son los que de verdad importan, si tiene un problema, trata de descubrir cómo se ha producido, qué decisiones erróneas han podido provocarlo, para acto seguido, por un lado tratar de solucionar el problema o reducir al mínimo posible sus efectos negativos, y lo que es más importante, anular las decisiones erróneas identificadas y hacer firme propósito de no caer de nuevo en un error semejante.

Esto que puede parecer y de hecho es evidente, aparentemente no es de aplicación en política. ¿Por qué? Sencillamente porque la solución a los problemas de sus compatriotas pasa ineludiblemente por un grave problema para los partidos políticos, que son la materialización de esa decisión errónea que conviene evitar. Más vale tener cinco millones de parados y que nosotros, yo fundamentalmente, sigamos o siga viviendo a mis anchas, que recuperar el pleno empleo, como antes del 20 de noviembre de 1975 ¿recuerdan?, y yo en el mejor de los casos me vea en la calle, y en el más probable en prisión. Es evidente.

Estando claro lo absurdo que resulta buscar soluciones entre las causas de los problemas, sólo un apunte más sobre esos “asuntillos” de los que probablemente no se debatirá esta noche en la televisión, aunque vaya usted a saber, del estilo aborto, eutanasia, adoctrinamiento en las escuelas, uniones contra natura, divorcio…

El único debate aceptable al respecto es precisamente que sobre esos “asuntillos menores”, ya saben, la vida y la muerte, cuestiones al parecer sin importancia hoy en día, no hay nada que debatir. ¿O debatiría usted sobre si los elefantes vuelan? No verdad, pues eso.

No se puede matar a un ser humano inocente, ni como derecho ni despenalizado por circunstancias atenuantes, ya sea un bebé en el vientre de su madre o un ancianito que chochea y necesita cuidados veinticuatro horas al día. Y no hay discusión posible, ni matices, ni gaitas. Ningún hombre pierde su dignidad por sufrir ¿o todo el que sufre es indigno? Así que matar al que sufre no puede ser considerado “muerte digna”. Los que sufren acostumbran a tener mucha más dignidad que el resto.

Nadie tiene derecho a decirles a mis hijos que su padre está anclado al pasado y que todo eso de Cristo, el Catolicismo, San Agustín, Santo Tomás, la Santa Madre Iglesia y la Sacrosanta Tradición son supersticiones absurdas y que la única verdad es que el universo se creó a sí mismo, el hombre es un mono sin pelo y el sexo es una distracción que uno practica cuando quiere, como quiere y con quien le da la gana. Nadie tiene derecho a obligar a mis hijos a estudiar y examinarse de eso, de nuevo sin matices ni gaitas. Lo mismo me da educación para la ciudadanía que formación en valores constitucionales.

La sociedad civilizada se fundamenta en la familia, y la familia se compone de una mujer y un hombre que se aman de verdad, unidos en matrimonio indisoluble, que engendra, cuida, protege, educa y sobre todo ama a sus hijos, sin someterlos a la infame tortura de ver cómo sus padres se separan y fornican con terceras personas, repartiéndose el “usufructo” temporal de los hijos tal como harían y hacen con el piso, el coche o el apartamento en la playa. Que eso es el divorcio, tan moderno y progresista, lo contrario al amor y la condena a muerte de la sociedad.

El sexo es el modo de reproducción de los seres humanos, semejante al de los animales mamíferos, es cierto, pero radicalmente diferente al tratarse del hombre, como es evidente o al menos solía serlo. Por eso es sencillamente una barbaridad que los adolescentes mantengan relaciones sexuales como si tal cosa. Las estadísticas oficiales y oficiosas hablan de los 15 como edad “normal” de inicio, ¡como suena, sin paliativos! El sexo es algo maravilloso que podríamos calificar casi de milagroso, y lo es precisamente cuando es humano, es decir expresión del amor fecundo entre los esposos que culmina en la concepción de los hijos, el fruto más precioso de ese amor.

Alentar la deshumanización de las relaciones sexuales humanas, repartiendo preservativos, anticonceptivos o pastillas abortivas a la juventud, es sencillamente una aberración de consecuencias catastróficas. Como suena.

Y el “sexo”, por llamarlo de algún modo, entre seres humanos del mismo sexo, ya que el género es una categoría gramatical o de clasificación de las especies en biología, es en primer lugar, sencilla y llanamente, una guarrada. Y una “boda” entre dos hombres o entre dos mujeres es una mamarrachada absurda y patética, se le llame matrimonio homosexual o pareja de hecho o lo que se les ocurra. Y si finalmente se les permite criar niños, se convierte en una aberración despreciable. Al pan pan y al vino vino.

Si los dos candidatos hablan de algo de esto esta noche, abran ustedes bien las orejas y ya me contarán. Sobre todo el que está encantado de ser de derechas, que el otro ya sabemos lo que dirá, y si nos sorprende será para peor, como esa ocurrencia de acabar con los “privilegios” de la Iglesia Católica, la única institución que nunca da la espalda a los pobres, caiga quien caiga.

¿Qué todo esto son bobadas y obsesiones mías, y que lo que importa es la economía? Que quieren que les diga, igual resulta que el egoísmo, que no nos engañemos, es lo que subyace detrás de todo estas cosas, el egoísmo digo, y la falta de valores morales sólidos, claros y firmemente arraigados, tienen como consecuencia también la catástrofe económica en la que estamos inmersos ustedes y yo.

mardi 11 octobre 2011

Expecto resurrectionem mortuorum et vitam venturi saeculi

Y efectivamente se trata de eso, de que tal como repetimos cada domingo, nosotros sí que esperamos la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Sin pena ni gloria se cruzan en estos días dos asuntos en los periódicos, perdidos entre catastróficas previsiones económicas y repugnantes pruebas de corrupción institucional generalizada.

Me refiero en primer lugar al depósito en el Panteón de los Reyes del Monasterio de El Escorial de los restos mortales de la esposa de Alfonso de Borbón, que ocupó el trono de las Españas usando el numeral XIII, embarcando a la Patria primero en aventuras dictatoriales y abandonándola cobardemente más tarde en el caos revolucionario republicano.

Se discute en algunos círculos, con poco conocimiento de causa como es secular costumbre en la península ibérica, sobre el atropello que constituye que los restos de Victoria Eugenia de Battenberg descansen en el Panteón Real, siendo que a pesar de haber ostentado el título de Reina de España, no fue madre de rey alguno.

Tampoco reinó en las Españas ningún hijo de Isabel de Borbón, primera esposa de Felipe IV, hija del primer Borbón que reinó en Francia, Henri IV, aquella a la que el genial Francisco de Quevedo, gloria inmortal de las letras hispánicas, dedicó el famoso calambur recordándole su cojera[1]. Y sí, sus restos reposan en el Panteón Real.

No reside pues el problema en este extremo sobre la maternidad real. Se trata de nuevo de falta de respeto por la Tradición, y sobre todo falta de fe. Odio a la fe, diría yo.

Una visita al Monasterio de El Escorial es algo que no debería dejar de hacer ningún cristiano europeo, y que en el caso de los españoles constituye una obligación inexcusable. Y a cualquier visitante con un mínimo de cultura no le será difícil apreciar que hay cosas que no cuadran.

Esta maravilla que nuestro Rey Felipe II mandó erigir en conmemoración de la decisiva victoria imperial en la batalla de San Quintín sobre las armas francesas de Henri II, el hijo del gran François I, en el año del Señor de 1557, fue diseñada con exquisita precisión para el eterno descanso de su augusto padre el emperador Carlos V, Carlos I de las Españas, el suyo propio y el de sus reales e imperiales familias.

El verdadero desacato a los deseos de Su Majestad Felipe II consiste principalmente en que su tumba y la del Emperador Carlos no miren a Oriente, que el cuerpo del Emperador no descanse bajo el altar con el pecho bajo el lugar donde el sacerdote oficia la Santa Misa, que Felipe II no descanse junto a sus tres mujeres y su hijo, y que también su padre haya sido separado de su familia…

Como podemos leer en el trabajo que Juan Rafael de la Cuadra Blanco publicó bajo el título de “La idea original de los enterramientos reales en El Escorial” en el Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1997: “Felipe II ya no descansa junto a sus tres mujeres y su hijo, igual separación que la realizada con su padre. Se sustituyó la idea de enterrar a cada rey con su familia por un panteón dinástico en el que sólo se aceptan reyes y madres de reyes, relegando a las otras reinas, príncipes y familiares a los inconexos y absurdos panteones de infantes. Y eso pese a que había espacio de sobra, si contamos los nichos de las columnas de la Basílica, para que las familias hubieran permanecido unidas. Así, se desgajó la íntima unión existente entre las tumbas, los cenotafios y el espacio sagrado del altar, invadiendo la capilla subterránea, desde la que dejaron de cantarse los responsos que tan cuidadosamente había previsto Felipe II en la Carta de Fundación. Tampoco se entendió la modestia de los sencillos enterramientos reales, semejantes a los de la cripta de la Capilla Real de Granada, cuya grandiosidad había de reflejarse en la riqueza de los materiales de las estatuas y el Templo. Idéntica solución se había repetido bajo los ricos mármoles del altar de Yuste y el de la Iglesia de Prestado del Monasterio. Junto a las dos familias actuales había espacio suficiente para continuar al menos con las de cuatro sucesores más, sin necesidad de ocupar el sacrosanto espacio de la capilla subterránea, idea explícitamente desechada por el rey. Y lo peor de ello es que las indicaciones estaban muy claras, algunas de ellas grabadas en grandes letras en las mismas paredes del Presbiterio. Felipe II no previó su tumba como se realizó después, independiente de la Basílica, sino que subordinó todo el programa decorativo y espacial del Presbiterio al culto de la cripta situada debajo, como había ensayado antes en Granada. Los enterramientos, con sus estatuas frente al altar, eran la parte fundamental del programa de El Escorial, y hallaban su adecuada expresión en el lujo del Presbiterio, pero han quedado diluidos en la espectacularidad barroca del Panteón, desde luego mucho menos colosal que el Templo en el que, sin duda, el monarca quiso ser enterrado.”

Dejo el enlace a este interesantísimo documento para el quiera ampliar conocimientos al respecto: http://www.delacuadra.net/escorial/textos/1997c-a-panteo.pdf

Había hablado de dos noticias. La segunda claro está se refiere a la aviesa y pérfida intención de trasladar los restos mortales del Generalísimo Franco, Caudillo de España por la gracia de Dios.

Finalmente no puede esperarse respeto a la Santa Fe y la Sagrada Tradición por parte de los enemigos declarados de ambas, que actualmente y para nuestra desgracia y la de la Cristiandad, detentan todos los poderes temporales en nuestra atribulada Patria.


PS: Por supuesto, a los injustificados y traicioneros cambios perpetrados en la Basílica del Monasterio de El Escorial, se unen los que tras el concilio Vaticano II sufren todas las iglesias católicas, como la separación del altar y el sagrario con la absurda intención de que el sacerdote de la cara a los fieles, y por tanto la espalda al Santísimo, tergiversando gran parte del sentido de la Santa Misa. (En la foto que he incluido se aprecia aún la disposición preconciliar del ara).


[1] Calambur: del francés “calembour”, significa según la Real Academia Española una agrupación de las sílabas de una o más palabras de tal manera que se altera totalmente el significado de estas.
Quevedo se presentó al parecer ante la reina con un ramo de flores en cada mano, uno de claveles blancos y otro de rosas rojas, y extendiendo los brazos pronunció el calambur que le hizo supuestamente ganar una apuesta, “entre el clavel blanco y la rosa roja, su majestad escoja”, recordándole a la reina su cojera, lo que al parecer la enojaba sobremanera.

samedi 1 octobre 2011

El mosquito y el camello


JUAN MANUEL DE PRADA
Un cristiano es asesinado en el mundo cada cinco minutos; pero de este holocausto, voluminoso como un camello, el mundo nada quiere saber. A Libia, uno de los pocos países musulmanes donde, hasta hace unos pocos meses, los cristianos no eran asesinados a mansalva, Occidente mandó sus avioncitos para que defecaran bombas. El gabacho con alzas en los zapatos, el promotor de la «laicidad positiva», ese chisgarabís con ínfulas napoleónicas que responde al nombre de Sarkozy justificó entonces, puesto a colar mosquitos, el envío de los avioncitos «en nombre de la conciencia universal que nos dicta que los crímenes de Gadafi son intolerables». Y, mientras lo decía, poniéndose de puntillas en el estrado, se guardaba en el bolsillo la carta de los insurgentes libios que le garantiza la explotación de los yacimientos petrolíferos del país, a cambio de su «apoyo permanente». Entretanto, los insurgentes libios, inflamados de fervor democrático, se pueden dedicarse a apiolar inmigrantes llegados de Mauritania, Nigeria, Sudán o el Chad, en su mayoría de fe cristiana. Pero aquí la «conciencia universal», experta en colar mosquitos y tragar camellos, se calla como una putita.
La sangre de los cristianos, derramada copiosamente por los arrabales del atlas, es menos valiosa que el petróleo; y su hedor no lastima la pituitaria de Occidente, encantadísimo de prestar su apoyo a la «primavera árabe», como la Bestia de la Tierra se muestra encantadísima de prestar el suyo a la Bestia del Mar en las visiones de San Juan. Esta alianza entre un Islam que se dedica cada vez con mayor entusiasmo al exterminio de los cristianos y un Occidente que blasona de «libertad religiosa», «laicidad positiva» y demás caramelitos políticamente correctos, mientras azuza sibilinamente el odio cristofóbico, es uno de los signos escatológicos más gigantescos de nuestro tiempo; tan gigantesco que, para ignorarlo, es preciso ser un cínico de tomo y lomo, o bien tener la «conciencia universal» arrasada por el napalm de la propaganda (y así, con la conciencia reducida a fosfatina, ya nos pueden imprimir la marca de la Bestia).
Mientras los cristianos son asesinados o condenados a la diáspora en los arrabales del atlas, a la propaganda occidental le basta con mirar para otro lado. Cuando la persecución enseña sus garras en su propio predio, la propaganda occidental difunde siempre las mismas especies: si la persecución es de baja intensidad (católicos vejados en su fe, iglesias profanadas, etcétera) se computa como expresión de «libertad religiosa», que como toda señora libertad que se precie necesita a veces desfogarse y celebrar sus cuchipandas; y si la persecución adopta manifestaciones cruentas, los crímenes se explican aduciendo que quien los perpetró padecía un trastorno mental. Algunas veces tal explicación resulta rocambolesca, como cuando se pretendió que el chófer que asesinó al presidente de la conferencia episcopal turca, siguiendo al dedillo el ritual yihadista, era un perturbado en pleno rapto vesánico. Otras veces la explicación es meramente simplista, como acaba de ocurrir después de que un endemoniado irrumpiera en una iglesia de El Pinar de Chamartín, disparara contra varias feligresas y se quitara la vida, de rodillas ante el altar. A nadie se le ocurre pensar que tal endemoniado pudiera tener las meninges arrasadas por los demonios de la propaganda cristofóbica que cada día nos inyectan en vena. Pero la «conciencia universal» reducida a fosfatina, como los fariseos del Evangelio, cuela el mosquito y se traga el camello; y los católicos, como sentenció un famoso padre de la patria, «sólo entienden del palo».

jeudi 29 septembre 2011

Goldman Sachs rules the world

Sale un tipo en la BBC y afirma sin rubor que el mundo lo gobierna Goldman Sachs (ya saben, Goldman Sachs, Morgan Stanley, Lehman Brothers y todos esos sinvergüenzas de los hedge funds y las hipotecas subprime), y la gente se lleva las manos a la cabeza.

De Standard & Poor's mejor no hablamos ¿no?
¿Es que alguien lo ignoraba?

Pues es así señores y no hay vuelta de hoja. Los piratas de Wall Street, esa calle presidida por la estatua de un toro que han escogido como logotipo en la cadena española de televisión “Intereconomía”, esa en la que sale el masón criminal Mario Conde, los piratas digo, conocidos en general como bancos de inversión, actúan impunemente gracias a una legislación hecha a la medida de sus actividades criminales, y cuando deja de serles suficientemente favorable, se cambia y punto, si eso no es gobernar el mundo ustedes dirán.

Pero todo esto no es ningún secreto, no entiendo el escándalo.

Repasemos de nuevo el resumen del asunto. Érase una vez un conjunto de reinos que, con sus problemas, cuitas y disputas, estaban gobernados por reyes, soberanos, cuya misión era velar por sus súbditos bajo la atenta mirada y supervisión moral de la Santa Madre Iglesia. Se los conocía en general como la Cristiandad.

Los agricultores labraban los campos, los ganaderos atendían sus rebaños, los artesanos fabricaban lo que fuese menester, y otros estamentos se ocupaban de la administración, defensa, etc.

La nobleza en general miraba por sus intereses, que no eran muy diferentes de los de los campesinos y artesanos, y la Iglesia velaba por los de los pobres y desheredados.

Pero un cataclismo de consecuencias espeluznantes vino a terminar con la normal evolución histórica de la humanidad, la revolución francesa. Revolución que consistió en resumidas cuentas en que prestamistas, banqueros, y especuladores que habían amasado grandes fortunas con malas artes, a los que todo aquello de la religión y la moral, el bien común y la salvación eterna les importaba un ardite, asesinaron a todos los reyes que se les pusieron por delante, incluyendo sus familias con mujeres y niños, y sometieron a las desgraciadas poblaciones de los reinos fundamentalmente con el terror, mientras corrompían los poderosos que se dejaban.

De leales súbditos pasaron a ser esclavos del capital, proletariado se llamó la nueva versión de la esclavitud. A algunos incluso les hicieron creer en algo llamado dictadura del proletariado. No os preocupéis, trabajad todo lo que podáis que nosotros os daremos lo que consideremos que necesitáis.
Luego vino lo de “Dios ha muerto” y el expolio de la Iglesia, es decir el robo de la única riqueza que pertenecía a los pobres.
La pesadilla comunista pasó, gracias a Dios y en gran medida a SS Juan Pablo II, y llegó esa amalgama indecente de socialismo y capitalismo que Joseph Hilaire Pierre René Belloc describió en “El Estado Servil”.

Desde entonces, y sufriendo cataclismos hasta entonces inimaginables, cada territorio tiene un gobierno títere de esos criminales desalmados que llamamos capitalistas en general, que juegan con las vidas, los trabajos y los ahorros de los ciudadanos con absoluta inmunidad, decidiendo a su antojo el valor de las cosas.

¿Es intolerable? Por supuesto.

El 20 de noviembre hay elecciones generales en España, o lo que queda de ella. El que vote ya sabe lo que está haciendo, luego será el llanto y el crujir de dientes.

A Goldman Sachs le importa un pito la gente, sólo le interesa ganar dinero... ya lo sabía, amigo Alessio Rastani, pero gracias por recordarselo a todo el mundo (a los espectadores de Intereconomía también).

mercredi 28 septembre 2011

¿Traición del subconsciente?

No suelo hacer comentarios sobre política, en el sentido vulgar y actual del término, porque creo que no hay nada que merezca la pena decir al respecto. Pero hoy me pide el cuerpo hacer una excepción.

Don Mariano Raroy Brey, que al parecer está convencido de que a la tercera va la vencida y que esta vez al “genio tenebroso”, a Rubalcaba, perdón, al Señor Don Alfredo Pérez Rubalcaba quiero decir (ja, ja, ja), no le quedan ases en la manga (si se hubiese leído el “Fouché” de Stephan Zweig, igual no estaría tan seguro), ya lo tiene todo aparentemente planeado para su entrada triunfal en loor de multitudes en el Palacio de la Moncloa como salvador de la Patria.

Si no saben a quién me refiero, que es muy probable en el caso de los que, para protegerse de enfermedades cardíacas o gastrointestinales, ya han renunciado a ver la televisión, oír la radio o leer la prensa, el Señor Rajoy Brey es ese político de centro, orgulloso de ser de derechas sin menospreciar a la izquierda, a los separatistas o a quién sea necesario, de derechas de toda la vida vamos, que muy indignado con la ley del derecho fundamental al aborto libre y gratuito del Señor Rodríguez Zapatero, actual Presidente en funciones del Gobierno de España, defiende la reimplantación de la ley de despenalización del aborto del Señor González Márquez, ex-presidente del Gobierno de España, porque al parecer no es lo mismo descuartizar a un niño en el vientre de su propia madre como derecho reconocido de la madre infanticida o sencillamente por que, sin dejar de ser un delito, no esté penalizado.

Que se lo explique a su conciencia, si la tiene, y a Nuestro Señor Jesucristo cuando venga a juzgar a vivos y muertos.

Pero hoy sólo quería fijarme en un detalle de sus “medidas para los primeros días de gobierno”, que en resumidas cuentas se tratan de recortes de gasto, pura y simplemente, y de más liberalismo, por si el estrepitoso fracaso del capitalismo salvaje no hubiese sido suficientemente catastrófico.

El detalle, a mi entender, tiene que ver con aquello tan conocido de que “las palabras quieren decir lo que yo quiera que quieran decir”. Veamos el literal del punto en cuestión: “un pacto territorial por la austeridad y la eficiencia que establezca una estrategia que ponga fin a las duplicidades y solapamientos entre administraciones.”

Si se hubiesen molestado en abrir el diccionario, o si lo han hecho, si hubiesen querido emplear con propiedad la lengua que dicen defender en los territorios de las Españas donde por ley se prohíbe su empleo, sabrían que el término “duplicidad” significa literalmente doblez o falsedad (del latín duplicĭtas, -ātis), y en su segunda acepción la cualidad de dúplice, es decir doble. La “duplicación” por otro lado no es sino la acción y el efecto de duplicar, a saber, hacer doble algo, multiplicar por dos o repetir algo con exactitud, hacer una copia en resumidas cuentas, que en principio no tiene porque ser algo negativo. Más vale hacer las cosas dos veces que no hacerlas cuando es menester.

Respecto al “solapamiento”, su única acepción corresponde al mundo de la veterinaria, significando “cavidad de algunas llagas que presentan un orificio pequeño”. Solapar, por su parte, además de poner solapas a los vestidos, significa ocultar maliciosa y cautelosamente la verdad o la intención, o bien traslapar (del latín trans, más allá, y lapis, losa) que es cubrir total o parcialmente algo con otra cosa.

Así pues, en vez de hablar de lo que parece que quiere hablar, es decir de las cuestiones de competencia, que el diccionario define como los conflictos entre dos o más poderes u órganos públicos acerca de la titularidad respectiva sobre una determinada atribución, siendo las atribuciones cada una de las facultades o poderes que corresponden a cada parte de una organización pública o privada según las normas que las ordenen (quién sabe si habrá que recurrir de nuevo a los apoyos separatistas, así que mejor no hablar mucho del tema), el candidato de derechas de toda la vida a la Presidencia del Gobierno de España, nos habla sobre la doblez o falsedad de los políticos, su afición a ocultar maliciosa y cautelosamente la verdad y sus intenciones, o su costumbre de cubrirlas total o parcialmente. Transparente.

Finalmente errando, consciente o inconscientemente, nos descubre la raíz del problema, que no es otro que el fundamento perverso del sistema, intrínsecamente depravado y corrupto, basado en la avaricia sin límites que, como nos enseña Santo Tomás, “condena las cosas eternas por las temporales”, la envidia flaca y amarilla, porque muerde y no come, que describía Quevedo, la soberbia vana y orgullosa, la ira desordenada y cargada de resentimiento y venganza continua, la pereza que hace olvidar las verdaderas obligaciones y sin duda también la gula, la lujuria y todos los excesos.

Generosidad, caridad, humildad, paciencia, diligencia, templanza y castidad, las virtudes en las que debería basarse cualquier manual de buen gobierno, brillan también por su ausencia en la declaración de intenciones de Don Mariano Rajoy Brey.

Por si alguien tiene interés, las medidas de marras son estas, y que cada cual saque sus conclusiones:
1- Reforzar los controles y endurecer las responsabilidades para que los gestores no asuman compromisos de gastos sin respaldo presupuestario.
2- Un Pacto Territorial por la Austeridad y la Eficiencia que establezca una estrategia que ponga fin a las duplicidades y solapamientos entre Administraciones.
3- Establecer por Ley una cartera de servicios públicos básicos comunes para todos los ciudadanos, que incluirá la educación, la sanidad y los servicios sociales.
4- Una Ley de Unidad de Mercado que, en colaboración con las Autonomías, ponga fin a los obstáculos que dificultan la libre circulación de bienes y servicios dentro del territorio nacional.
5- Un sistema de reconocimiento mutuo de autorizaciones y de licencias, en colaboración con las Autonomías, para que los emprendedores tengan todas las facilidades y aprovechen todas sus oportunidades.
6- Cada vez que se apruebe una Ley tiene que quedar claro cuáles se derogan y a cuáles afecta. Cada Ley llevará una completa memoria de impacto regulatorio.
7- Simplificación de los procedimientos administrativos para que sea posible constituir una empresa en 24 horas, con la eliminación de trámites y plazos.
8- Reforma de la Ley de Subvenciones para hacerla más exigente y objetiva. Las ayudas con cargo al dinero de los contribuyentes estarán tasadas por Ley, no padecerán discrecionalidad y estarán sometidas al principio de libre concurrencia.
9- Ley de Transparencia, Buen Gobierno y Acceso a la Información Pública. Es necesario que se sepa cómo se ejecutan las políticas públicas.
10- Reducir la proliferación de organismos reguladores y cambiar el sistema de nombramientos de sus miembros, a través del reforzamiento de las mayorías en su elección por parte del Congreso.

mardi 27 septembre 2011

El toro por los cuernos

Me encantan los toros, la tauromaquia quiero decir, las corridas de toros vamos. No voy a la plaza con tanta frecuencia como me gustaría, voy muy poco de hecho, como muchas otras cosas que espero tener la oportunidad de hacer más a menudo cuando pueda ir rescindiendo mis compromisos más urgentes e inmediatos con la humanidad y si Dios Nuestro Señor en su infinita bondad y misericordia quiere concederme unos años tranquilos de paz y retiro, a ser posible en la calma saludable y vivificante de eso que llamamos de un modo genérico, el campo. No en vano jubilado viene de júbilo.

Pero lo cierto es que cuando voy a una corrida de toros el espectáculo embriaga mis sentidos como pocas otras cosas mundanas. El valor y el arte, la fuerza de la naturaleza y el coraje del que se enfrenta cara a cara a su destino, la sangre, la fuente de la vida, empapando a los contendientes, al hombre y al toro… Todo dentro de un orden, de una liturgia, un ritual inalterable que muestra el respeto y la unión, casi la devoción, ante una lucha tan irracional como profundamente humana, pues cuanto más nos alejamos de lo puramente racional, más nos acercamos al hombre, al hombre de verdad, al misterio que siente más que piensa, al que le toca más la tradición que las demagógicas normas pasajeras, el amor verdadero y no el interés mezquino.

No se si es necesario ser español para sentirlo, aunque algo me dice que sin ser imprescindible, resulta de mucha ayuda.

Al parecer ya no se podrán celebrar corridas en Cataluña. Nada nuevo bajo el sol, desde hace tiempo tampoco se puede emplear la lengua de Cervantes ni allí ni en otros territorios de nuestra amada Patria que sufren el azote del separatismo excluyente, absurdo y anti-tradicional.

No es la primera vez que en España sufrimos la tiranía de fuerzas extrañas a nuestro ser, que desprecian y se burlan de nuestras tradiciones y costumbres, de nuestra historia y de nuestra lengua. De hecho es casi nuestro sino.

Paciencia y perseverancia. Ni un paso atrás. No cedamos ni un centímetro a la desesperación. Defensa a ultranza.

Leer y comentar con pasión las crónicas taurinas y acudir a las plazas cuando se pueda. Defender la Fiesta Nacional en cada conversación, contra viento y marea, y como a la Patria y a la Madre, con razón o sin ella, faltaría más.

Del mismo modo, salvando las distancias claro está, que hacemos ya con nuestra fieramente acosada Religión. Católicos antes que ninguna otra cosa y Cristo en el centro de nuestras vidas, pese a quien pese. Arrodillados en la Consagración y al recibir la Comunión en nuestras bocas de pecadores. La señal de la Cruz al salir de casa, antes de comer, cuando sea menester.

Sólo una cosa más. Debo disculparme por escribir últimamente con poca frecuencia en esta bitácora. Como me pasa con los toros, en estos días me queda poco tiempo para dedicarle a mis humildes reflexiones en Internet. Y debo reconocer que el poco que me queda lo dedico antes a la lectura que a la escritura. Pero siempre me restarán algunos momentos para dejar unas líneas furtivas como estas para mover al pensamiento y la reflexión. Un cordial saludo a todos en Cristo Rey, y de nuevo mis disculpas.

samedi 17 septembre 2011

Artesanía y arte

Reconozco que no había oído hablar de William Morris hasta que una tarde en Bruselas, después de un largo día de trabajo, un tipo que más que un oscuro pasado tenía un oscuro presente, sin ser por ello carente de cultura o pasión por el arte, lo mencionó mientras me ayudaba a encontrar un tapiz para el salón de mi casa.

El tapiz que compré aquella tarde no tenía nada que ver con William Morris, pero años más tarde, de nuevo en la capital belga y esta vez acompañado por mi mujer, finalmente compramos otro para nuestro dormitorio, esta vez sí basado en un diseño de aquel inglés del siglo XVIII.

Sin embargo mi conocimiento sobre Morris no iba más allá de su serie de tapices medievales sobre el ciclo artúrico, hasta que leyendo el último libro de Houellebecq, “La carte et le territoire” (“El mapa y el territorio”), de lo mejorcito que he leído últimamente y que al parecer está siendo publicado ya en castellano, he descubierto que se trata de una figura mucho más interesante de lo que podría suponerse.

De entrada me llamó la atención su relación el movimiento pictórico conocido como prerrafaelitas, que fueron también un agradable descubrimiento cuando hace algunos años se organizó una exposición en Madrid.

Animo a todos a leer sobre el tema, y para ello dejo aquí unas pinceladas de lo que a mí me resulta más atrayente:

Como primera idea sorprendente, la consideración de que el arte se encuentra en decadencia desde el fin de la edad media, en concreto desde el renacimiento, que popularmente está considerado como la cumbre de las manifestaciones artísticas humanas.

El renacimiento, en consideración de Morris y los prerrafaelitas, supuso el comienzo de la industrialización del arte, actuando los grandes maestros como Miguel Ángel, más como directores de empresa que como artistas, organizando los contactos con clientes y mecenas, limitándose a supervisar el trabajo de los miembros de su taller y firmando las obras ya finalizadas.

Esta separación entre el diseño y la realización, entre el artista y el artesano, supuso el comienzo de la degeneración de las artes.

Esta idea me resulta especialmente familiar, toda vez que mi mujer, la persona con mejor gusto y el mejor crítico de arte que conozco, siempre se ha sentido inmensamente más subyugada por una talla románica de la Virgen con el Niño del siglo XII, por poner un ejemplo, que con la Piedad de Miguel Ángel.

El arte como expresión de ideas, sentimientos y pasiones humanas, reflejo finalmente del origen divino del hombre, y no como la imitación fidedigna de la realidad sensorial que ha finalizado por sustituir la pintura por la fotografía, ejemplo muy de actualidad en el Congreso de los Diputados, por ejemplo.

William Morris decidió romper esta tendencia industrializadora, revindicando la artesanía como fundamento artístico y defendiendo la necesidad y el derecho de todo ser humano a vivir rodeado de arte y belleza.

Fundó talleres de artesanía donde se creaban desde cristales y tapices hasta papel pintado, donde los artistas-artesanos disfrutaban de condiciones de trabajo inmejorables, con espacio suficiente, luz, entorno agradable y además recibían un porcentaje elevado de los beneficios, mientras el mundo estaba inmerso en la revolución industrial en cuyas fábricas los obreros se trasformaban en auténticos esclavos.

Y lo que es más interesante, sus talleres fueron un éxito permanente, produciendo beneficios sin conocer jamás una situación de quiebra o ruina.

A pesar de que William Morris emprendiese también una carrera política en la que militó como socialista, sus ideas, vistas desde la perspectiva del tiempo, tienen mucho más que ver con el distributismo, en todos los aspectos, que con esa pesadilla llamada marxismo que asoló la humanidad en el siglo XX. En su relación Chesterton o su influencia sobre Tolkien podemos encontrar importantes pistas al respecto.

Morris es una figura compleja y polifacética cuya presentación sucinta supondría un tratado de varios tomos, al igual que el prerrafaelismo y los fundamentos de la dicotomía entre lo que conocemos como arte moderno, que ha degenerado en ese sucio negocio que se conoce como “mercado del arte”, y las verdaderas expresiones artísticas basadas en la búsqueda sincera de la Verdad y la Belleza (con mayúsculas).

Especialmente interesante resulta la aplicación de estos criterios a la arquitectura, que actualmente obliga, por ejemplo, a la mayoría de los españoles a vivir y trabajar en edificios horrendos, monstruosos, funcionales e inhumanos, tema que también desarrolla el autor de “Partículas elementales” en su último libro, que mereció, como ya conté hace poco tiempo, el premio Goncourt 2010.

Termino como empecé, animando a los amigos de esta humilde bitácora, a los que supongo una formación suficiente para elevarse más allá de la desesperación y misantropía que destilan los personajes de Houellebecq y él mismo, a leer “El mapa y el territorio” y a aproximarse a la figura de William Morris.

Y por supuesto a compartir conmigo, si les place, sus opiniones al respecto.

mardi 30 août 2011

Viajando por el espacio, y por el tiempo

Leer mucho y viajar mucho constituyen sin duda el único camino seguro hacia el conocimiento, que si se deja conducir por el recto camino de la fe, de la única fe verdadera, la que sólo podemos encontrar en el seno de la Santa Madre Iglesia, Católica, Apostólica y Romana, pueden llegar a acercarnos a la sabiduría.

Este verano que se acerca a su final lo hemos dedicado, mi mujer, mis hijos y yo, a recorrer nuestra querida Patria, España, en la medida de lo posible, redescubriendo la riqueza de su gloriosa historia y tradición, y disfrutando del sano orgullo de sentirnos sus legítimos hijos y herederos.

El Escorial, Segovia, Ávila, Salamanca, Ciudad Rodrigo, León, Oviedo, Covadonga y muchos otros nombres llenos de historia y glorias patrias se agolpan ahora en mi memoria, haciendo imperiosa la necesidad de reposar, meditar y reflexionar.

Me propongo por ello ir desgranando pequeños detalles en esta bitácora, para compartir y proponer a quien me lea, fantásticos viajes por la historia de España, para el que no quiera perder su tiempo disputando un metro cuadrado de una playa atestada de veraneantes.

El cuadro que acompaña esta entrada, pintado en 1743, es una obra de Louis Michel van Loo que se encuentra en el Museo del Prado, y representa a la familia de Felipe V, aquel al que su abuelo, Louis XIV le Roi-Soleil, le dijera: «Soyez bon Espagnol, c'est présentement votre premier devoir ; mais souvenez-vous que vous êtes né Français pour entretenir l'union entre nos deux nations ; c'est le moyen de les rendre heureuses et de conserver la paix de l'Europe» («Pórtate bien en España, que es tu primer deber ahora, pero recuerda que naciste en Francia, para mantener la unión entre nuestras dos naciones, que es la manera de hacerlos felices y preservar la paz de Europa»), a lo que el embajador de España, el marqués de Castel dos Rios, añadiría su conocido: «il n'y a plus de Pyrénées» («ya no ha Pirineos»).

Recordamos este periodo de la historia de España visitando el Palacio de Riofrío, ya que la impulsora de su construcción fue la segunda mujer de Felipe V, Isabel de Farnesio, que a la vista de su posición y postura en el cuadro debía de ser de armas tomar.

Visitando El Escorial ya habíamos recordado que desde el emperador Carlos hasta Fernando VII, sólo dos reyes de España no están enterrados en su panteón, Felipe V y su hijo Fernando VI, y de las reinas, madres de reyes, precisamente Isabel de Farnesio, segunda esposa de Felipe V y madre de Carlos III, tampoco reposa allí, sino junto a su esposo en la Sala de las Reliquias de la Real Colegiata de la Santísima Trinidad, en el Palacio Real de la Granja de San Ildefonso.

Que existan dos palacios reales tan cerca uno de otro como el de Riofrío y el de La Granja es algo que sólo se explica por las especiales circunstancias de la sucesión al trono de España en aquellos años, y algunas de las claves se encuentran en el cuadro de van Loo, en el que podemos ver a tres reyes de España, Felipe V, Fernando VI y Carlos III.

Felipe V, tras abdicar en Luis I, hijo de su primer matrimonio con María Luisa Gabriela de Saboya, cuyos restos sí se encuentran en El Escorial, se había visto obligado a retomar el trono a la muerte por viruela del joven rey.

Es difícil conocer la razón de su abdicación y más aún que tras la muerte de Luis I asumiera Felipe V de nuevo el trono, y no el otro hijo de María Luisa de Saboya, el futuro Fernando VI. La posible pretensión a suceder a Louis XV y la unión dinástica de Francia y España que prohibía el Tratado de Utrecht, aunque la validez de la prohibición y la consecuente renuncia de Felipe V al trono de Francia sean más que discutibles, podrían estar detrás de estos extraños acontecimientos.

Finalmente, muerto Felipe V y reinando ya su hijo Fernando VI, la reina viuda, Isabel de Farnesio, debe preocuparse por el porvenir de sus hijos. Carlos es rey de Nápoles y Sicilia, Felipe, que había comprado el condado de Chinchón, acabaría siendo duque de Parma, de Piacenza y de Guastalla, y Luis, para el que no había corona posible alguna, estaba destinado a la carrera eclesiástica. Sus hijas se casarían con el rey de Portugal, el delfín de Francia y el rey de Cerdeña.

A pesar de todo ello, las relaciones de Isabel con su hijastro el rey no eran muy buenas, y la reina viuda impulsa la construcción del palacio de Riofrío, a pocos kilómetros del de La Granja, a modo de seguro contra posibles desventuras.

Finalmente la muerte sin descendencia de Fernando VI dará un giro a los acontecimientos a favor de la prole de Isabel de Farnesio, convirtiendo a su hijo Carlos en Carlos III de España, lo que después de ser sólo reina viuda, la convertía en reina madre, y dejaba sin demasiada utilidad al palacio de Riofrío.

Una curiosidad para el visitante del palacio es ver las marcas de propiedad de los cuadros expuestos, según perteneciesen al rey Felipe V o a su esposa Isabel. Puesto que los Farnesio  empleaban la flor de lis como blasón, el rey permitió que su esposa empleara este símbolo tan distintivo de la casa de Borbón para marcar los cuadros de su colección privada, empleando él para marcar los que le pertenecían el símbolo tradicional de los reyes de España. ¿Necesito decir cuál es? Efectivamente, la Cruz de Borgoña, la auténtica bandera de nuestra Patria.