lundi 1 mars 2010

Química

Hace unos días estaba estudiando con uno de mis hijos una lección sobre las diferentes transformaciones de la materia. Juntos repasamos que si un trozo de madera se parte en dos, hemos asistido a una transformación física. Si quemamos uno de los trozos, lo que se produce, la combustión, es una transformación química. Y si finalmente no son la moléculas las que se descomponen en átomos que a su vez se reagrupan formando moléculas diferentes, si no que los propios átomos varían su estructura y composición dando lugar a átomos, iones, o partículas diferentes, nos encontramos ante las transformaciones nucleares o atómicas.


Tras unos cuantos ejemplos ilustrativos, el apasionante mundo de la química, que era de lo que se trataba, abrió sus puertas a mi hijo para una nueva aventura de estudio y conocimiento.

Sólo una pregunta más ¿se te ocurre una transformación de la que no hayamos hablado? No sé papá... a lo mejor te refieres a la Consagración en la misa. Efectivamente hijo mío, me refería a la transustanciación.

¿Pero es una verdadera transformación? ¿De verdad el pan y el vino se transforman en el cuerpo y la sangre de Cristo? ¿Dios esta presente realmente en la Comunión?

Por supuesto que si hijo mío, por eso nos arrodillamos durante la Consagración, por eso el sacerdote deposita las Hostias Sagradas en recipientes de oro, por eso no osamos tocarlas con nuestras manos durante la Comunión y por eso el acólito sostiene una bandeja de oro bajo nuestra boca para evitar que caigan al suelo.

Por eso también el Sagrario debe presidir nuestro Templo y no estar relegado a un lateral escondido. Por eso las Hermanas Celadoras del Santísimo Sacramento, cuyo convento, como recordarás, visitamos hace poco, fabrican el Pan Eucarístico con tanto celo material y espiritual y mantienen siempre una guardia de oración en el Sagrario de su capilla.

¿Aquella monjita tan simpática que nos enseñó como hacían las formas? ¿Cómo se llamaba, papá?

Sor Felisa.

Es verdad, y nos dejo probar los “recortes”. Claro que me acuerdo. Creo que mañana le contaré a la profesora de química que en el libro se han olvidado de una transformación de la materia muy importante.

Hazlo, claro que si. Para algunos de tus compañeros puede que sea la oportunidad de escuchar estas cosas por primera vez.

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