jeudi 17 novembre 2011

Un carlista a tres días de las elecciones

Si mis convicciones, que no son otras que las contenidas en el credo de la Iglesia Católica, son inmutables, pese a quien pese, desde que “el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”, hasta que “de nuevo venga con Gloria para juzgar a los vivos y a los muertos”, el que el próximo domingo se celebren elecciones generales en lo que queda de España no las modifica un ápice.

Y las circunstancias económicas terribles que sufrimos, no más terribles que la degradación moral sin límites que nos rodea, no sólo no me mueven a adaptar mis posiciones frente al mundo, sino más bien reafirman mis posturas.

No paro de recibir, aún con más vehemencia que en anteriores ocasiones, intentos de convencerme, hablemos en plata, para que vote y aconseje votar al Partido Popular.

No reproduciré aquí sus argumentos, de sobra conocidos.

El tradicionalismo, el carlismo, no ha sido ni será nunca un “partido”. Es y será una comunión, a imagen de la Comunión de los Santos, si me permite la bienintencionada falta de respeto.

Aquel juramento tradicional aragonés del “Nos, que valemos tanto como Vos, que no valéis más que Nos y que juntos podemos más que Vos” y el “Rex eris si recte facias; si non facias non eris” de San Isidoro de Sevilla, constituyen la legitimidad de nuestros príncipes. Porque nuestra comunión no es gregarismo ni obediencia ciega, es convencimiento profundo y personal.

En el órgano digital oficial de la Comunión Tradicionalista, en el que he tenido el inmenso placer de leer los impagables e inspirados discursos de Don José de Armas Díaz y de Don José Miguel Gambra Gutiérrez en la reciente cena de Cristo Rey, la Secretaría Política de SAR Don Sixto Enrique de Borbón ha publicado sus directrices frente a la farsa electoral de este fin de semana.

No cabe sino compartir de corazón con el Abanderado de la Tradición que no existe otra opción que la abstención, ninguna otra, y que como puede leerse también en el artículo sobre el abstencionismo militante de su órgano digital oficial, http://www.carlismo.es/ , jamás hemos apoyado ni apoyaremos a partido alguno que no defendiera los principios básicos de la multisecular doctrina social de la Iglesia.

Añadiría, si se me permite, la opción de acudir a misa, ya que es domingo, a poco frío que haga, y es noviembre, empleando la boina roja como prenda de abrigo para la cabeza y procurando emplear un itinerario que casualmente pase por la puerta del colegio electoral. Complementariamente no debe descartarse, ya que el domingo es 20 de noviembre, un brazalete negro en conmemoración de la muerte del Caudillo de España, bajo cuyas invictas y limpias banderas combatieron nuestros requetés en la Cruzada de Liberación Nacional de 1936.

Lo que no alcanzo a comprender es el apoyo a Josep Anglada i Rius y su “Plataforma per Catalunya”. Lo siento pero no puedo compartirlo. Y sinceramente prefiero ignorar cualquier explicación de las que me vienen a la mente, ya que me precio de haber estudiado a fondo la historia secular de nuestra Patria, y de conocer la más reciente, en algunos casos como testigo directo desde posiciones privilegiadas de observación.

Respecto a la Comunión Tradicionalista Carlista, frustrados sus esfuerzos por obtener al menos una coalición de mínimos que plantase cara a la dictadura del partido único —de hecho— formado por PP, PSOE, IU y nacionalistas, como bien dice el hijo de nuestro añorado Rey Javier, únicamente un humildísimo apunte: El gran esfuerzo que no puede demorarse más es acabar con el escándalo de dos “comuniones”.

Termino por todo ello expresando mi completa comunión con las palabras de Don José Miguel Gambra Gutiérrez, hijo del gran Don Rafael Gambra Ciudad, “…en este mundo sobre el cual parecen cernirse todos los conflictos a la vez, internos y externos, políticos, sociales, económicos y religiosos, no cabe esperar nada de ideologías fabricadas para resolver tal o cual clase de enfrentamiento. ¿No será eso signo de que se acerca la hora del renacimiento de nuestro ideario, compendio de la sabiduría occidental que se ha enfrentado a toda clase de experiencias y dificultades y no sólo a una clase específica de problemas?”

Ayer, hoy y siempre, Dios, Patria, Fueros, Rey.
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