vendredi 15 juillet 2011

El yugo y las flechas

Mucho y muy bien hablamos los Carlistas de la auténtica bandera de las Españas, la Cruz de San Andrés, Cruz de Borgoña, roja sobre fondo blanco, sin duda el símbolo español por excelencia en la historia.

Pero hoy me referiré a otro símbolo español que en el tradicionalismo, por haberlo adoptado en el siglo pasado la Falange de José Antonio Primo de Rivera, no recibe la misma consideración, pese a ser aún más antiguo y tradicional.

Me refiero claro está al yugo y las flechas.

Aunque entre mis queridos y cultísimos correligionarios no es preciso hacer cierto tipo de aclaraciones, e incluso pudieran parecer insultantes, puntualizaré ciertos detalles en atención a algún improbable lector poco avezado en la tradición hispánica.

Aunque hay mucho escrito, y muchas teorías más o menos fundadas, sobre la simbología heráldica de los Reyes Católicos, lo cierto es que el yugo, perteneciente a Fernando el Católico, Rey de Aragón, hace alusión al nudo gordiano de Alejandro Magno.

Respecto a las flechas, propias de Isabel la Católica, Reina de Castilla, su significado es más discutible, yendo desde simbolizar la unión de los territorios sobre los que reinaba, hasta explicaciones más complicadas sobre sus proyectos universales. Incluso varía el número, siendo en ocasiones siete o múltiplo de siete y cinco en la versión más habitualmente aceptada. En todo caso el haz de flechas, como las fasces de los líctores romanos, es símbolo de unidad (¿De aquí su identificación con el fascismo?)

Comentan también algunos historiadores el hecho de que el yugo del Rey Fernando sea palabra que empieza por Y, como el nombre de su esposa Isabel (según la grafía de la época), y las flechas de la Reina Isabel comiencen por F, como Fernando.

Pero lo que me atrae a escribir hoy es precisamente el yugo con las ataduras que componían el nudo gordiano.

Como sabemos se trataba de un campesino de la península de Anatolia (Gordión, capital de Frigia) que uncía sus bueyes con un yugo atado con un nudo de cuerdas tan complicado que era imposible de deshacer. La profecía contaba que sólo aquel capaz de desatar el nudo podría conquistar Oriente.

Alejandro, que finalmente conquistaría Oriente, decidió cortar el nudo con su espada, ya que al final el resultado es el mismo si se desata un nudo o si se cortan las cuerdas directamente. Esta reflexión dio lugar al que sería el lema de Fernando el Católico, “tanto monta”, es decir que lo mismo da una cosa como la otra.

La tradición popular ha querido identificar el “tanto monta” con la igualdad de poderes entre Isabel y Fernando, considerados los primeros Reyes de España, con permiso de los Reyes Godos, de Sancho el Mayor…

Me gusta especialmente este símbolo heráldico, el yugo con el nudo gordiano roto por la espada, ya que los enemigos de España y de la Cristiandad acostumbran, como en el caso actual, a tender una maraña de engaños y trampas imposible de deshacer por más que se intente, pretendiendo tener a los hombres de bien, infructuosamente entretenidos desatándola.

Que si el tribunal supremo, que si el constitucional. Que si Bildu, que si ETA, que si el PNV. Que si autonomía, que si independencia. Que si sufragio universal, que si democracia representativa, que si partidos políticos, que si listas cerradas, abiertas o mediopensionistas. Que si libertad religiosa, que si prohibición de crucifijos. Que si salud reproductiva, que si aborto. Que si muerte digna, que si eutanasia. Que si derechos humanos, que si impunidad para los criminales. Que si déficit, que si deuda, que si inflación, que si paro, que si flexibilización del mercado laboral, que si despido libre, que si productividad, que si Lehman Brothers, que si Moody’s…

¿Y saben lo que les digo? Que para conquistar el futuro, como Alejandro conquistó Oriente o Aragón el Mediterráneo, no hay que perder un minuto más jugando con sus reglas. Que ya basta de volvernos locos para deshacer el nudo. Un buen tajo con la espada y a otra cosa mariposa. Ustedes ya me entienden ¿no?
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