lundi 29 avril 2013

Ortopraxis

Tomado de la web de la Asociación Cruz de San Andrés

Algunas disciplinas básicas de la Iglesia están siendo disimuladamente removidas: Importa, por ello, refrescar el conocimiento de sus fundamentos evangélicos y de los pronunciamientos básicos del magisterio:

1ª. Narra el evangelista San Marcos que “ya en casa, los discípulos le volvían a preguntar sobre esto. El les dijo: Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquella; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio” (Mc 10, 10-11).

El apóstol Pablo, en su primera carta a los Corintios, advierte: “Quien coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será reo del cuerpo y la sangre del Señor (1 Co 11, 27) y come y bebe su propio castigo (1 Co 11, 29).”

Dar la Sagrada Comunión a divorciados vueltos a emparejar sin propósito de modificar su estado no será jamás un acto de misericordia sino una profanación de la Eucaristía y un engaño a sus protagonistas.

La Misericordia sólo la otorga Jesucristo y requiere enmienda.


Cruz de San Andrés

2ª. La declaración de la S. C. para la Doctrina de la Fe, Inter insigniores de 15 de octubre de 1976 explicó que el ejemplo de Cristo, al elegir únicamente como apóstoles a varones, sirve de pauta a la Iglesia para rechazar la ordenación de mujeres y no estaba condicionado por “motivos sociológicos o culturales propios de su tiempo”.

Por lo tanto – añadió Juan Pablo II en su carta apostólica Ordinatio sacerdotalis de 22 de Mayo de 1994 – con el fin de alejar toda duda sobre una cuestión de gran importancia, que atañe a la misma constitución divina de la Iglesia, en virtud de mi ministerio de confirmar en la fe a los hermanos (cf. Lc 22, 32) declaro que la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia.

3ª. Catecismo de la Iglesia Católica nº 2120: El sacrilegio consiste en profanar o tratar indignamente los sacramentos y las otras acciones litúrgicas, así como las personas, las cosas y los lugares consagrados a Dios. El sacrilegio es un pecado grave sobre todo cuando es cometido contra la Eucaristía, pues en este sacramento el Cuerpo de Cristo se nos hace presente substancialmente.

Catecismo de la Iglesia Católica nº 1125: Por eso ningún rito sacramental puede ser modificado o manipulado a voluntad del ministro o de la comunidad. Incluso la suprema autoridad de la Iglesia no puede cambiar la liturgia a su arbitrio, sino solamente en virtud del servicio de la fe y en el respeto religioso al misterio de la liturgia.

Sacramentum caritatis, Benedicto XVI, 22 de febrero del 2007: Quien sea consciente de estar en pecado grave no celebre la Misa ni comulgue el Cuerpo del Señor sin acudir antes a la confesión sacramental, a no ser que concurra un motivo grave y no haya oportunidad. En este caso hágase un acto de contrición perfecta y propósito de confesar cuanto antes.

4ª. Declaración de la Sgda. C. de la Docrina, Dominus Iesus, 6 de agosto del 2000: “Por ello el diálogo, aunque forme parte de la misión evangelizadora, constituye sólo una de las acciones de la Iglesia en su misión ad gentes. La paridad, que es presupuesto del diálogo, se refiere a la igualdad de la dignidad personal de las partes, no a los contenidos doctrinales – ni mucho menos a Jesucristo, que es el mismo Dios hecho hombre – comparado con los fundadores de las otras religiones. De hecho la Iglesia, guiada por la caridad y el respeto por la libertad, debe empeñarse primariamente en anunciar a todos los hombres la verdad definitivamente revelada por el Señor, y a proclamar la necesidad de la conversión a Jesucristo y la adhesión a la Iglesia a través del bautismo y los otros sacramentos, para participar plenamente de la comunión con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo”.

"Debe ser, en efecto, firmemente creída la afirmación de que en el misterio de Jesucristo, el Hijo de Dios encarnado, el cual es “el camino, la verdad y la vida” (cf. Jn 14, 6) se da la revelación de la plenitud de la verdad divina".

Javier A. Domínguez


Ortopraxis*: La palabra "ortopraxis" viene de las palabras griegas orthós, que significa recto o correcto, y praxis, que significa hecho, acción o práctica. La ortopraxis está evidentemente orientada a ser entendida en comparación con la ortodoxia. Si la ortodoxia tiene que ver con la creencia correcta, la ortopraxis se orienta a la acción correcta; más bien representa una relación crítica entre doctrina o teoría, por una parte, y acción o práctica, por la otra. Doctrina y acción se condicionan o mediatizan la una a la otra. La doctrina debe demostrar su verdad en la práctica; la práctica debe estar inspirada por la doctrina y dar lugar a una nueva reflexión doctrinal.





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