samedi 27 février 2010

Persecución religiosa 1936

He añadido en esta bitácora un enlace permanente a la biografía de la Beata María de los Ángeles Ginard Martí, Virgen y Mártir, que fue religiosa de las Hermanas Celadoras del Culto Eucarístico.

La Web de las hermanas es humilde pero llena de valor, como todo cuanto hacen.

Recomiendo recorrerla con detenimiento, en especial lo referente a la elaboración de Sagradas Formas y la Acción Reparadora, bajo el epígrafe general de Actividad Pastoral.
Una visita a su convento, que sigue estando en la misma calle de Madrid donde se encontraba cuando fue sacrílegamente atacado en 1936 por las hordas rojas, es siempre muy edificante.

Blanca de Navarra, 9
28010-MADRID

Los días previos a la Guerra Civil española de 1936 la Beata María de los Ángeles era consciente de la persecución religiosa que se avecinaba y se encontraba serena, tranquila, dispuesta a testimoniar su fe con ofrecimiento de su vida. A sus hermanas religiosas las alentaba a permanecer firmes en la fe y les decía: «Todo lo que nos pueden hacer a nosotras es matarnos».
El día 20 de julio de 1936 las religiosas tuvieron que salir del convento vestidas de seglares. La Beata María de los Ángeles fue acogida por los señores Medina-Ariza, que vivían en la calle Monte Esquinza, frente al convento. Desde este refugio vio con dolor cómo los rojos saqueaban el convento y destruían las imágenes y los demás objetos de la capilla.
En esta situación permaneció hasta la tarde del día 25 de agosto de 1936 en que unos milicianos de la FAI, por denuncia del portero de la casa, fueron a detenerla. Al ejecutar la detención se llevaban a una hermana de la dueña de la casa, y nuestra beata con serenidad y llena de caridad dijo a sus perseguidores: "Esta señora no es monja, dejadla, la única monja soy yo". Así salvó la vida a esta señora.
Detenida la llevaron a la checa de Bellas Artes y al anochecer del día siguiente le dieron el «paseillo» a la Dehesa de la Villa, donde la fusilaron y dejaron abandonada.
En la mañana del día 27 de agosto, el cadáver se enterró en el cementerio de la Almudena.

Terminada la Guerra fue identificado el sepulcro, y en el año 1941 fueron trasladados los restos al panteón de las Hermanas Celadoras del Culto Eucarístico en el mismo cementerio, donde permanecieron hasta el 19 de diciembre de 1985 en que fueron trasladados al convento donde ella vivió, sito en la calle Blanca de Navarra de Madrid.

El 3 de febrero de 2005 se trasladaron los restos a la iglesia capilla de este convento.
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