jeudi 4 mars 2010

Matar inocentes

En el Boletín Oficial del Estado núm. 55 del jueves 4 de marzo de 2010, apartado de Disposiciones Generales, Jefatura del Estado, se publica la Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo, que comienza: «Juan Carlos I, Rey de España, a todos los que la presente vieren y entendieren, sabed: que las Cortes Generales han aprobado y Yo vengo en sancionar la siguiente ley orgánica».


Después sigue un texto terrible, lleno de aberraciones, que hacen palpable a esos « todos los que la presente vieren y entendieren » que esta sociedad ha llegado al fondo más profundo posible de degeneración y podredumbre. Aunque sea terriblemente doloroso, es menester leerlo de principio a fin, sin saltarse una línea.

http://www.abc.es/gestordocumental/uploads/nacional/leyaborto.pdf
http://www.conferenciaepiscopal.es/documentos/Conferencia/AnteproyectoLeyAborto.pdf


Roguemos a Dios en caridad por el alma de todos aquellos que han contribuido por acción u omisión a que esto sucediese.

No ha sido el primer ataque del enemigo ni será el último. No por esperado el golpe es menos duro. Toca hacerse fuertes y ofrecer resistencia.

No saliendo a la calle a gritar consignas o repartir pegatinas, no estamos para chiquilladas. Se trata de defender con firmeza la Verdad, de palabra y de obra.

Defendamos con toda nuestra alma, ante quien haga falta y las veces que haga falta, que nosotros no nos doblegamos.

Abortar es un crimen horrendo. El matrimonio es la unión de un hombre y una mujer para fundar una familia. El matrimonio es indisoluble. Las prácticas aberrantes entre personas del mismo sexo son degeneradas y execrables...

Eduquemos a nuestros hijos sin miedo, estando atentos a cuantas mentiras pretendan hacerles creer, dejando claro que el asesinato del inocente nunca es una opción valida, que cuantas dificultades se nos presenten en la vida pueden afrontarse siempre con valentía y la ayuda inestimable de Dios.

Basemos nuestras vidas en el amor. El amor de los esposos, el amor filial, el fraternal... Perseveremos en la oración y las lecturas santas.

No tengamos miedo, ya que Nuestro Señor Jesucristo nos acompaña siempre.

Denunciemos a los falsos católicos que siembran la confusión y el escándalo.
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