samedi 16 octobre 2010

Altar y Trono en Hispania (I) – El rito hispánico

Hoy quiero empezar una serie de entradas de “La Comedia Humana” sobre el origen de los Reinos de las Españas. Un origen que tiene sus particularidades, diferentes a las de la monarquía francesa, y su relación y similitudes con ella.

Empezaré por un elemento diferenciador, perteneciente a una de mis pasiones, tan subestimada en nuestros días, como es la liturgia.

En el siglo XI se utilizaba en la península ibérica una liturgia distinta a la del resto de Europa. Esta liturgia se había formado en la época visigótica, y abundaba en lecturas del Antiguo Testamento, así como en una distribución diferente de las distintas partes de la Santa Misa. En lo substancial era igual a la liturgia romana; pero en lo accesorio divergía notablemente.

La liturgia del rito hispánico, mal llamado rito mozárabe, fue reconocida por la Santa Sede en 1066, examinando todos sus libros rituales en Roma. Pero el papa Alejandro II insistió en la necesidad de cambiar el rito hispánico por el romano. Fue el rey aragonés Sancho Ramírez (1063-1094) quien instauró por vez primera el rito romano en los monasterios de San Juan de la Peña y San Victorián, al mismo tiempo que mudaba la norma benedictina por la observancia de Cluny (1071); y en las dos catedrales de sus reinos, Jaca y Roda, también introdujo el nuevo rito (1075), para lo que tuvo que arrojar violentamente a los obispos que las regían, y obligar a los cabildos a aceptar la norma canónica de san Agustín (1076).

Las diferencias externas más sobresalientes del rito hispánico en la Misa, aparte de las lecturas del Antiguo Testamento, estaba en que la Sagrada Forma se dividía en nueve partes, se comulgaba bajo las dos especies, el “Pater Noster” se decía antes de la consagración, mientras que el “Credo” estaba incluido dentro del “canon”. En la Misa había dos partes muy claras: una para los catecúmenos y otra para bautizados. Los fieles actuaban en todo el sacrificio.

La introducción de los cluniacenses en los monasterios y de la regla canónica de san Agustín en los cabildos afianzó el cambio de rito, que se estableció para los estados occidentales en el concilio de Burgos (1080).

Hablaremos en esta pequeña serie sobre este siglo, el XI de nuestra era, trascendental para España, ya que en él surgen las formas de vida, los núcleos políticos y las instituciones que pervivieron hasta el inicio de estos horribles tiempos de tribulación.

Ilustro esta entrada de introducción con unas imágenes del templo hispano más antiguo de los que se conservan. En el siguiente capítulo, diré de qué basílica se trata, si nadie quiere decirlo antes en un comentario.

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