mercredi 20 octobre 2010

Altar y Trono en Hispania (II) - Calatañazor

A nadie se le escapa que España sólo puede entenderse como el resultado de la unión de los reinos que la forman.

Esta unión no es únicamente una suma algebraica, como pueda ser el caso en la pérfida Albión. Es una unión que, por muy diversos motivos, tiene elementos que sobrepasan a los puramente racionales, haciendo que de la suma de las partes, se obtenga un resultado de naturaleza distinta y superior a los elementos que la componen.

Las fuerzas que en el siglo XI tienden a unir los reinos cristianos, en la fuerte añoranza de su pasado visigodo, se muestran con magnífica claridad en la legendaria batalla de Calatañazor, en la que los ejércitos cristianos de Castilla, León, y Navarra, ponen fin al terror sembrado durante tanto tiempo por las hordas moras de Almanzor.

Encontramos un interesante resumen en el conocido volumen decimonónico titulado: "El universo pintoresco, historia de España desde los tiempos más remotos hasta el año 1840 inclusive, seguida de una estadística moderna de la península e islas adyacentes, por una sociedad literaria con láminas finas, M. M. Busk".

...Durante este intervalo, los ataques de Almanzor contra los Españoles habían sido menos fuertes. Borell, conde de Barcelona, auxiliado por el monarca francés, había recobrado la mayor parte de sus dominios, que trasmitió, en 993, á su hijo Raimundo. En Navarra, D. García III, que había sucedido á su padre D. Sancho II, pasó su vida en malograda lucha contra Almanzor, y en el año 1000 cometió esta ardua tarea a su hijo D. Sancho III, apellidado el Grande, que estaba casado con doña Nuña Elvira, nieta de García Fernández, segundo conde soberano de Castilla.
Contra León dirigió principalmente Almanzor sus esfuerzos, y Bernardo II, aunque generalmente reconocido a la muerte de D. Ramiro, no pudo defender su reino contra el conquistador musulmán, aún durante la debilidad comparativa del estado moro. Luego que estuvo pacificado el Almagrave, se renovaron los ataques de Almanzor con su primer ímpetu. La muerte de Bermudo había dejado el trono vacilante a su hijo Alfonso V, menor de cinco años; pero el peligro era do quiera inminente y amenazaba a todos. Navarra, Castilla y Barcelona unieron sus tropas a las de León, formando así en 1001 un ejército tan formidable que los Moros, a pesar de la confianza que tenían en su jefe y sus últimos triunfos, cayeron en el mayor desaliento. Todos los esfuerzos de Almanzor no pudieron evitar una derrota completa y sangrienta de su ejército. Su ánimo altivo no pudo sobrellevar este revés, y no queriendo que se le curasen las heridas, murió pocos días después de la acción, a los cincuenta y cinco años de edad. Durante sus santas guerras, había recogido cuidadosamente el polvo de que se había cubierto en cada acción, a fin de que se le cubriese con él, lo cual fue debidamente ejecutado.

Como nos relata la Crónica Silense:

...pero, al fin, la divina piedad se compadeció de tanta ruina y permitió alzar cabeza a los cristianos, pues pasados doce años Almanzor fue muerto en la gran ciudad de Medinaceli, y el demonio que había habitado dentro de él en vida se lo llevó a los infiernos.

Sin duda la visita a Calatañazor debe ser incluida en la ruta de los españoles amantes y orgullosos de su verdadera historia.

Como es obligada también la visita al templo hispano más antiguo de los que se conservan, la basílica de San Juan Bautista en Baños de Cerrato, Palencia, mandada construir por el rey Recesvinto en el año 661.

PS: Para mi amable colaborador anónimo de los comentarios a la entrada sobre Palencia, el territorio marcado en el mapa de esta estrada en color marrón oscuro, entre el Condado de Castilla y el Reino de León, era territorio en disputa entre ambos.
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